Menores del campo son madres a los 14 tras violencia sexual

El Fondo de Población de las Naciones Unidas (Unfpa) realizó una investigación sobre las uniones tempranas en menores de 16 años en la zona de la cordillera de Tiquipaya y Sacaba.

«Rompía mis polleras para usar como pañales, mi mamá me reñía de eso, pero cuando mi hermana ha tenido sus hijos, mi mamá, rompía sus polleras negras antiguas y les mandaba para que usen como pañales», es parte de la entrevista realizada a una adolescente de Palca, Sacaba, que a su corta edad se convirtió en madre y, sin entenderlo a cabalidad, debe hacerse cargo no solo de su hijo, sino también de quien ahora es su pareja y todas las responsabilidades que un hogar conlleva.

Distintas circunstancias anteceden a la maternidad de las menores de 16 años en Sacaba y Tiquipaya, siendo un factor común el acoso, la presión, manipulación y violencia sexual. En ningún caso se dio el consentimiento pleno.

El Fondo de Población de las Naciones Unidas (Unfpa) compartió el informe final de la «Investigación sobre uniones tempranas en menores de 16 años en la zona de la Cordillera de los Municipios de Tiquipaya y Sacaba», entorno a la cual compartieron distintos factores que anteceden a las uniones tempranas de estas jovencitas, y sobre todo las terribles consecuencias en la salud, convivencia y educación que tiene el convertirse en madre de manera forzada, en entornos -en su mayoría- de carencia económica e incluso sanitaria.

Según la investigadora principal, Vivian Schwarz, no tiene sentido y hasta parece «irracional» tener que explicar a la población el por qué no debería ser normal ver a una niña o adolescente embarazada e incluso haciéndose cargo de un hogar a tan corta edad.

«Para muchos el problema no es evidente y hasta parece normal», señala.

CAUSAS Schwarz explica que muchas uniones tempranas se dan a causa del embarazo, debido a que aún existe repudio hacia las madres solteras y para estas comunidades es muy importante que los pequeños crezcan en un seno familiar. 

«Algunas mujeres en la vida de enamoramiento se embarazan y se tienen que juntar, se equivocan pues, sin querer se embarazan y después se tienen que juntar pues.a veces ellas deciden juntarse, pero a veces nosotros les hacemos juntar, aunque no quieran. A algunos les reñimos pues, pero ya no se puede hacer nada, ya está hecha la wawa, tiene que juntarse nomás pues, quiera o no quiera. No podemos permitir que la wawa sufra y este desamparada sin su padre», manifestó la madre de una adolescente embarazada en Tiquipaya.

Sin embargo, muchos de estos embarazos y el inicio de la vida sexual de estas adolescentes y niñas se da bajo presión y acoso, y casi nunca bajo consentimiento. Por lo cual las uniones tempranas son, además, producto de la violencia sexual hacia ellas.

«En todos los momentos de la unión temprana, hay total falta de conocimiento de cómo son sus cuerpos, incluso la mentruación les causa miedo cuando inician con este ciclo. Por ende no saben cómo identificar  el acoso, la presión y violencia, y mucho menos cómo prevenir embarazos», apunta.

El miedo y la vergüenza son barreras para acceder a información acerca de métodos anticonceptivos, la menstruación y la sexualidad, además que en algunas comunidades los valores tradicionales promueven que las mujeres estén casadas o unidas, sin importar su edad o las consecuencias limitantes que esto podría conllevar.

«Cuando nos llegaba la menstruación no sabíamos avisar a nadie, así nomás nos sabemos estar, nos sabe dar miedo y vergüenza…así nomás sabe ser hasta acostumbrarnos; después entre nosotras (entre adolescentes) nos sabemos avisar de eso, a veces la mamá se daba cuenta y nos decía que era normal y nada más…yo sé llorar y sé decir qué feo es ser mujer, porque sabe dolerme mucho», dijo una madre adolescente.

CONSECUENCIAS De acuerdo con los testimonios recabados en el estudio, la mayoría de los casos derivan en el abandono escolar de la niña o adolescente y riesgos para su salud durante el embarazo y el parto, además las coloca en una situación de desigualdad, desprotección y vulnerabilidad. En algunos casos, los embarazos no planificados son frutos de violencia sexual que quedan en la impunidad.

Schwarz detalla las consecuencias de las denominadas uniones tempranas.

La deserción escolar es una de las causas más marcadas, pues estas adolescentes y niñas se ven obligadas a abandonar el colegio, muchas veces por instrucción y otras por vergüenza de estar embarazadas.

Una gran parte de las adolescentes que son presionadas a mantener una unión temprana, abandona la escuela, limitando sus proyectos de vida.

«Nadie no me decía nada, tal vez porque mi panza no se notaba y yo no quería que se den cuenta, y por eso al mes de estar embarazada me he salido del colegio. Me daba un poco de vergüenza», comentó una adolescente embrazada de Tiquipaya.

La convivencia, prácticamente forzada, de estas adolescentes con los padres de sus hijos tiene incidencia para el aumento de la tasa de desnutrición ya que, a su corta edad, les es difícil encontrar empleo y además deben regirse al cuidado de sus familias y sus chacras. 

Los embarazos a edades cortas resultan, por lo general, complicados e incluso suelen ser la causa de mortandad materna, como consecuencia letal. Es sabido que la desinformación es una de las causales para que estas jovencitas no acudan a visitas médicas y, peor aun después de dar a luz. «No asisten a sus chequeos postnatales», lo cual deja su estado de salud en un severo estado de vulnerabilidad, lo cual resulta en una menor esperanza de vida.

Entre otras causas, están el riesgo de perpetuar el círculo de pobres en estas familias, que viene de la mano con el hecho de que las oportunidades laborales para los jóvenes padres se reducen.

Asimismo, en esta convivencia existe un mayor riesgo de violencia para las adolescentes.

AGOTADAS Una de las terribles consecuencias de las uniones tempranas en estas niñas y adolescentes, sobre la cual Schwarz enfatiza, es la desigualdad en la distribución de tareas de cuidado, que a la corta edad de 18 años ya tiene a estas jóvenes «agotadísimas», pues a su corta edad deben cuidar de sus hijos, pareja, padres, suegros, animales y de su chacra.

«No se consideran merecedoras de ellas mismas. Nunca van al médico», lamenta.

CAMBIO URGENTE Según la representante de Unfpa en Bolivia, Ringo Kinoshita, es importante evidenciar los factores que inciden en las uniones tempranas y sus terribles efectos en la vida de las niñas y adolescentes, ya que «el cambio no pasa por una mayor inversión, sino por un cambio de políticas que realmente sirvan para intervenir y mejorar».

EN CIFRAS Según el Ministerio de Salud, en 2019 se registraron 2.632 embarazos en niñas menores de 15 años en Bolivia. De enero a mayo de 2020, la cifra fue de 663 embarazos en este mismo grupo poblacional, dando un promedio de cuatro embarazos de niñas por día a nivel nacional.

Sin embargo, sumados los embarazos en adolescentes hasta los 19 años, son más de 13 mil, es decir 89 embarazos por día en niñas y adolescentes en Bolivia.

El embarazo no planificado o no deseado en la adolescencia es principalmente originado en el inicio de la vida seual, sin acceso a información y sin conocimiento de métodos  de prevención o de infecciones de transmisión sexual.

El Plan Plurinacional de Prevención del Embarazo en Adolescentes y Jóvenes 2015-2020 indica que el embarazo no planificado o no deseado entre los 12 y 18 años alcanza aproximadamente el 25% de este grupo poblacional en todo el país.

CARENCIAS De entre los muchos casos conocidos de uniones tempranas, en las dos comunidades en las que se centró la investigación, se tomaron al menos 15 casos en cada una para realizar las entrevistas, mismas que fueron realizadas en quechua.

De las adolescentes entrevistadas, solo un tercio acudió en algún momento a un centro de salud para acceder a estos servicios. Pero ello no significa que lo realicen constantemente en la actualidad, ya que luego del parto las visitas el médico son poco frecuentes.

Un tercio de ellas abandonó la escuela para «ayudar» en casa y también a la economía en sus hogares.

Casi la mitad de ellas tomó la decisión de ser madre «soltera».

Un tercio de ellas entró en una unión temprana a causa del embarazo.

Los hombres y adolescentes de estas comunidades piensan que las adolescentes  se embarazan porque ellas y sus padres son irresponsables y no reconocen su propia responsabilidad.

La maternidad es considerada como un hecho «natural», una vez dado el embarazo. Con ello se fortalece la idea de que las mujeres son únicas responsables del cuidado de los hijos y que los hombres son proveedores económicos.

Fuente: Opinión

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