Hallan a menor de edad escondida en la caja de una rocola de un lenocinio

Cuando agentes de la división Trata y tráfico de personas de la Felcc realizaron el operativo, la administradora del local escondió a la muchacha dentro del aparato musical. La menor, que tiene un hijo, ahora está bajo protección de la Defensoría

Eran las 00:10 de la madrugada de ayer cuando agentes de la división Trata y tráfico de personas de la Felcc, irrumpieron en el lenocinio denominado ‘215’ en la avenida 16 de Julio, en un operativo de control y constataron la presencia de cinco trabajadoras sexuales.

No se percibía nada anormal, hasta que los movimientos extraños de la administradora del local respecto a la parte posterior de la máquina musical o rocola, indujeron a los agentes a revisar el aparato. Fue así que, al retirar la venesta que cubre la caja en la parte posterior, hallaron a una muchacha, señaló Napoleón Espejo Candia, jefe de la división contra la trata de personas.

El intento de ocultarla y la apariencia de la muchacha delataban que se trataba de una menor.

En ese primer contacto además, se develó todo un drama personal que vive la menor y el aprovechamiento de personas inescrupulosas de la situación de vulnerabilidad. Espejo explicó que la menor tiene un bebé, el cual dejó al cuidado de su madre para ir a trabajar como mesera o, al menos eso fue lo que le dijo la amiga que le mostró un anuncio en el que se ofrecía trabajo para atender una ‘rocola’. Sin embargo, el lugar es un prostíbulo.

La administradora, Ingrid Roxana Enríquez Mariscal, fue aprehendida por la Policía para ser investigada por proxenetismo y se constató que tiene antecedentes por el mismo delito en la gestión 2018.

“Aprovechan la vulnerabilidad”

Ariel Ramírez, de la Fundación Munasim Kullakita (Quiérete hermanita) de La Paz, señala que el delito conexo más común a la trata es la violencia sexual comercial a la que inducen a las menores de edad. Las redes delincuenciales que incurren en este delito se aprovechan de la situación de vulnerabilidad y de las necesidades económicas de las adolescentes.

EL DEBER

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